love stories
Descalzos. Sentados uno frente al otro, con las piernas enredadas y líos de brazos. Frente a una vieja valla abandonada entre unos cactus y una vía de tren, se dicen “Te quiero” sin palabras. Con la nariz, con las manos, con caricias. Y confidencias al oido.
Como dos niños bajaron corriendo de la mano y subimos a lo alto de la colina. Donde está ese árbol. Para ver atardecer sobre Salamanca.
Se nos hizo de noche. Encendimos las luces del coche e iluminamos la noche con las fotos de su preboda.

















































